Estamos sufriendo una situación sobrevenida en el sentido más amplio de la palabra. Una situación «paralizante», no tan solo por las serias limitaciones que estamos sufriendo de movilidad y confinamiento, sino también de gran impacto a nivel personal y profesional.

Aquellas empresas, empresarios y trabajadores que sufrieron la crisis del 2008 reviven ahora aquella pesadilla. Quizás la situación no es la misma; las causas por supuesto que no lo son, pero quizás sí algunas de las consecuencias y sus efectos desestabilizadores.

 
En este artículo abordamos la situación como tasadora; reflexionando sobre la necesidad de aplicar criterios de prudencia en la determinación de los valores inmobiliarios que sirven como garantía hipotecaria.

 
“El riesgo puede resultar peligroso cuando no eres capaz de valorarlo”

 

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